Tratamiento de semillas en el cultivo de soja

En el sentido más tradicional, el tratamiento de semillas está orientado, exclusivamente a controlar a los agentes que ocasionan las enfermedades que interfieren en la productividad de las plantas cultivadas. Además de disminuir notablemente, el porcentaje de daños causados por plagas que puedan impedir el buen desenvolvimiento inicial de las plantas, lo que a su vez afectaría directamente al stand o densidad de plantas ideal en el cultivo.

 

El tratamiento de semillas puede responder a numerosas funciones: erradicar diferentes patógenos de las semillas, proteger a las semillas en la siembra contra hongos de suelo; en pre y post emergencia y posteriormente, cuando la plántula emerge, la protege por un tiempo limitado contra hongos que ocasionan enfermedades foliares. Además de eso, el tratamiento garantiza la obtención de un buen establecimiento del cultivo, disminución de las pérdidas y evita la diseminación de organismos patógenos y de plagas insectiles.

El tratamiento químico realizado con los fungicidas preparados para tratamiento de semillas, se realiza principalmente con el objetivo de curar o resolver problemas de sanidad que afectan a las semillas, debido al ataque de patógenos relacionados a la disminución del poder germinativo y a la aparición de enfermedades en las primeras etapas de emergencia de las plantas.

La calidad “integral” de la semilla de soja, está determinada por los índices que expresan a la misma como: poder germinativo; peso de 1000 semillas; vigor; sanidad; pureza genética. Por otra parte la principal causa del deterioro durante su desarrollo o formación serían: daños por chinches; daños físicos o ambientales; daños mecánicos; daños por mal almacenamiento.

Con referencia a las plagas (insectos), en la mayoría de los casos no se les presta la debida importancia, pero las mismas, pueden generar un daño, más que importante en la implantación del cultivo. La mayoría de éstas, suelen atacar en la etapa inicial del cultivo o a las semillas directamente y son especies que habitan el suelo, cuya población y  nivel de ataque  ha ido en franco aumento, de la mano de la adopción de la siembra directa. Las plántulas de soja también pueden ser atacadas por plagas que habitan la parte aérea, como es el caso de los pulgones. Todas éstas, realizan el daño al alimentarse de semillas y plántulas, disminuyendo de esta forma el stand de plantas o afectando negativamente el establecimiento e implantación del cultivo. Al ser las plantas muy pequeñas y debido a la ubicación de dichas plagas, el control químico de éstas, resulta dificultoso. Es ahí donde se toma la alternativa de trabajar con productos que puedan ser utilizados eficazmente a bajas dosis; tratando directamente las semillas, logrando además de la eficiencia en el control, la optimización de costos en las aplicaciones y en la cantidad de producto tratante a utilizar.

 

Un preparado para el tratamiento químico (fungicida/insecticida) de semillas debe tener los siguientes componentes :

Ingrediente Activo: Destruye los patógenos y evita enfermedades y ataques de las plagas.

Agente Adherente: Hace que el principio activo se adhiera permanentemente a la semilla.

Colorante de Advertencia: Indica que la semilla tratada es tóxica.

Agente Dispersante: Presente en cantidades pequeñas, mejora la distribución de la sustancia activa.

Existen productos químicos para tratamiento en forma líquida y en polvo. Según la forma de utilización  se distinguen:

Tratamiento Seco:

El polvo utilizado para este tratamiento tiene que aplicarse a la semilla en la dosis exactamente requerida. El tratamiento será eficiente cuando cubra en forma total a la semilla con el polvo.

Tratamiento Líquido:

La aplicación, solamente puede hacerse mediante la utilización de un equipo especial. La dosis a utilizar dependerán del tipo de acción e ingrediente activo. Posteriormente la semilla debe ser secada.

Tratamiento con pasta acuosa:

Antes de la aplicación, el producto químico en polvo se mezcla en una determinada cantidad de agua, posteriormente esta suspensión es aplicada a la semilla, la cual queda adherida como un  revestimiento.

Mencionamos algunas, de las formulaciones utilizadas para el tratamiento de semillas de soja, entre las muchas que podemos encontrar:

Fungicidas: Carboxin + Thiran  ; Carbendazim + Thiran; control de una amplia gama de hongos de suelo como el complejo de Dampping off (Fusarium spp; Phythoptora spp; Pythium spp; Rizoctonia spp; Rizopus spp), Fusarium spp, Penicillium spp, etc.

Insecticidas: Imidacloprid ; Fipronil; Tiametoxan; control de especies como: Diloboderus abderus; Agrotis spp; Elasmopalpus lignosellus; Bemisia argentifolii; Diabrotica speciosa; Sternechus subsignatus, etc.

 

 

Además de los insumos fitosanitarios, preparados en forma exclusiva para tratar semillas. En los últimos años se ha adoptado con mucho éxito, el proceso de inoculación de las semillas de soja; con  productos biológicos, elaborados a base de cepas de bacterias (Bradyrizhobium  japonicum) fijadoras de nitrógeno, con lo cual,  se ahorra en cantidad de fertilizantes nitrogenados utilizados en el cultivo y a la vez se optimiza el poder de fijación de nitrógeno, que posee la soja como leguminosa, en forma natural.

Este procedimiento se refiere a las técnicas necesarias para poner en contacto con las semillas, al momento de la siembra, un cultivo puro de bacterias fijadoras de nitrógeno, de modo tal, que aseguren su presencia en las cercanías de las raíces que dichas semillas originan al germinar.

Estas bacterias deberán ser de razas compatibles con las especies de leguminosas que se va a sembrar, dado que existe alta especificidad entre el rhizobium y la planta.

Las semillas pueden venir inoculadas, o el tratamiento se puede aplicar previo a la siembra. Existen dos métodos para la aplicación de inoculante a la semilla:

Método seco: el inoculante en polvo se mezcla directamente con la semilla sin usar agua o líquido alguno.

Método húmedo: el inoculante se mezcla con el agua para formar una suspensión uniforme y fluida. También se le puede agregar el agua para aumentar su adhesividad a la semilla goma, leche o azúcar.

Además de todo lo mencionado, existen tecnologías a disposición del productor, que pueden ser utilizadas con la finalidad de mejorar la calidad y eficiencia en la aplicación de los ingredientes activos protectores o potenciadores del desarrollo de las plantas; por ejemplo: El revestimiento o peletización: Esta técnica consiste en cubrir la semilla con un polvo fino mediante el uso de una sustancia adhesiva. Con la posibilidad de optar por  diferentes productos para el revestimiento tales como: Fertilizantes (macro y micro nutrientes); Fungicidas; Insecticidas; Herbicidas; Reguladores de crecimiento; Nematicidas.

En conclusión, podemos decir que no existe un tratamiento único para todos los casos. El mismo se debe dar en respuesta a cada situación en particular; trazando siempre objetivos reales, conforme a  cada estado  según su particularidad.

 

Ing. Agr. Griselda Mendoza

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